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viernes, 27 de noviembre de 2020

El chico que dibujaba constelaciones

 

Alice Kellen/ Editorial Planeta/ 304 páginas/ El chico que dibujaba constelaciones/ Tapa dura/ Comprar aquí o en su página web



Esta es una historia de amor, de sueños y de vida. La de Valentina. La chica que no sabía que tenía el mundo a sus pies, la que creció y empezó a pensar en imposibles. La que cazaba estrellas, la que anhelaba más, la que tropezó con él. Con Gabriel. El chico que dibujaba constelaciones, el valiente e idealista, el que confió en las palabras «para siempre», y creó los pilares que terminaron sosteniendo el pasado, el ahora, lo que fueron y los recuerdos que se convertirán en polvo.

 


¡Buenas mis queridas estrellas! Primero que todo he de dar las gracias a la Editorial Planeta por el envío de este ejemplar y por contar conmigo para colaborar con ellos. De todos los libros que tenían para empezar, reconozco que el primero que tenía que leer era este, un libro que leí hace mucho tiempo de esta autora y que me desgarró por dentro. La edición está tan cuidada y es tan preciosa que no puedes dejar de admirarlo antes de internarte en la historia entre dos personajes que se amaron más allá de su propia consciencia. Os lo reconozco, cuando lo leí la primera vez incluso yo pensaba que iba a encontrarme una novela de amor normal y corriente de esas que transmiten alguna cosilla y ya. En sí es una historia de amor, pero posee algo que encontré en él y en muy pocos más: una historia realista y dos personajes que sienten, ríen y sufren como nosotros.


"El chico que dibujaba constelaciones" es la historia de Gabriel y Valentina, dos personas con diferentes maneras de actuar...., pero con las mismas ansias de soñar. Todo empieza en torno a los años sesenta, con Valentina, quien trabajaba para dos personas mayores en su casa. Un día cualquiera cuando va a buscar el pan que le han ordenado, se encuentra con Gabriel, un chico con el mundo en sus manos. Él es una persona normal y corriente, con un futuro incierto como Valentina, pero sus metas y ganas de alcanzar aquello que quisiera era más ferviente que la de ella, a quien le habían hecho creer que las mujeres debían vivir en silencio y cuidando la casa. Gabriel le hace ver algo más, le enseña que ella puede ser mucho más de lo que cree. Ella es alguien grande, inmensa...y puede proponerse todo lo que quiera. Es así como ambos se enamoran, de esa manera que nadie ve venir, que no se planea ni se espera..., pero que marca hasta el infinito.

Esta historia, como bien dije anteriormente, al ser de los años sesenta hay muchas escenas duras como las del hecho de que una mujer no puede trabajar, que su labor ha de ser complacer a su marido y guardar silencio cuando él hable. Pero también nos refleja como al ir cambiando los años se va notando que todo eso pierde fuerza al alzar la voz todas las mujeres que ya no quieren permitir eso.

Valentina y Gabriel son más que dos personajes que cuentan su historia de amor. Ellos son realidad, sufrimiento, sueños..., son dos estrellas que se han encontrado en el firmamento. Valentina, quien al principio seguía las reglas del mundo en que vivía, poco a poco fue abriéndose paso gracias a las alas que Gabriel le da. Es una mujer con carácter, que ha pasado muchas penurias a causa de su padre quien tiene principios bastante machistas. A pesar de la frágil chica que conocemos, quien es incluso incapaz de levantar la voz sin ponerse a temblar, termina siendo alguien firme, fuerte y determinada, que ya no agacha la mirada para enfrentar algo. Ella es fuerza gracias a Gabriel. Él, Gabriel, quien ha tenido la suerte de tener un padre con principios admirables, con una educación amable y no a base de gritos y golpes. Su infancia, a pesar de la ausencia de su madre, fue feliz junto al hombre que tenía como padre. Se enamoró de Valentina nada más conocerla, llevándole a cometer miles de locuras por atraer su atención. Son polos opuestos, pero juntos se compenetran muy bien. Ambos son un sinfín de emociones que se reflejan en cada capítulo, narrado por Valentina y en segunda persona. Es una narración un que he visto pocas veces en los libros pero te ayuda mucho a meterte mejor en la piel de ambos gracias a eso.

En resumen, este libro es más que una historia con lágrimas y sonrisas, es una realidad que se experimenta pocas veces en la vida. Nos cuenta ese amor que tenemos, el mismo que nos hace tocar las nubes, el mismo que nos gustaría alcanzar para dibujar en las paredes de nuestra habitación nuestro propio universo con constelaciones.

Como bien diría Gabriel  a Valentina después de dibujar una estrella en su cielo: "Los recuerdos malos también somos nosotros."

¡Y eso es todo por hoy, mis pequeñas estrellas! Contadme, ¿habéis leído ya este libro que nos cuenta una historia de amor inolvidable y desgarradora? Si es así, decidme qué os ha parecido a vosotros en los comentarios.

¡Nos vemos en la próxima reseña!














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