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miércoles, 14 de enero de 2026

Desarmando a Nate [Smeed #4]

Claire Reed/ Autopublicado/ 326 páginas/ Desarmando a Nate [Smeed #4]/ Tapa blanda/ Comprar aquí



Nate es atrevido, descarado e irremediablemente alocado. Tiene a todo el mundo comiendo de la palma de su mano, sabe cómo salirse siempre con la suya... pero con lo que no contaba es con que encontraría a alguien aún peor que él.

Desde bien pequeño, Jude ha sabido que no encaja con la gente de su clase: eventos formales, cenas de negocios, matrimonios prácticamente pactados… Él prefiere saltar y bailar al ritmo del punk, beber cerveza con sus amigos y aprovechar cada día como si fuera el último.

Cuando Nate tiene que encargarse de la empresa familiar y termina siendo socio de la empresa de la familia de Jude, ¿sabrán reprimirse para no entorpecer los negocios, o sucumbirán a la tentación?




¡Buenas mis queridas estrellas! Por fin he terminado esta saga y llegó el día de admitir que al fin he encontrado el libro de esta saga que me ha gustado muchísimo y hasta me ha dejado con una sonrisa boba al terminarlo. Ojalá todos los libros hubieran sido así, porque de verdad os digo que mi opinión habría variado bastante de haber sido así. Creo que este libro es con diferencia la historia que contiene la química entre protagonistas más interesante y que encima te hace reír a carcajadas o conmoverte el corazón en cada momento de los personajes. Hasta los secundarios me han resultado más carismáticos aquí y sinceramente ya tocaba.

"Desarmando a Nate" nos cuenta la historia de Nate y Jude, dos personas tan parecidas y con un carácter tan idéntico que cualquiera que los vea juntos piensan que han nacido para conocer al otro. Ambos son famosos, son atractivos y tienen un carácter directo y sin pelos en la lengua, lo que les hace aun más irresistibles para los demás. Cuando se conocen gracias a amistades en común, ninguno de los dos imaginaría que la atracción sería tan salvaje e inmediata. Nate vive por y para el trabajo desde que quedó en sus manos tras la muerte de su padre y siente que una parte de él se está consumiendo con cada día que pasa. Jude está dispuesto a disfrutar cada segundo, incluso si a ojos de los demás sus impulsos son demasiado arriesgados a veces. Y solo cuando se desate la pasión entre los dos, ambos tendrán que hacer frente a sus propias cadenas. La cuestión es: ¿tendrán que ponerle algún tipo de precio a esos sentimientos que tienen y que a cada segundo se está convirtiendo en algo más grande?

Este es un libro que forma parte de la saga "Smeed", que trata sobre una familia de hermanos con el apellido que da nombre a esta saga. En este caso tendremos la historia del otro gemelo de los Smeed, Nate, y Jude, el amigo de Alex y primo de Axel, protagonistas del tercer libro. Yo no os voy a mentir, eran la pareja que más ganas me daba de leer y que cuando supe que iban a tener su protagonismo aquí y luego de leerme el tercero libro y descubrirlo me morí de ilusión por empezarlo. Y no me ha decepcionado ni un poco, ha estado a la altura de lo que me esperaba y me ha parecido el cierre perfecto de esta saga.

La trama es bastante cliché, eso no lo vamos a negar, pero es que me ha encantado. Creo que la trayectoria de este libro ha sido la más acertada y no me ha aburrido en ningún momento. Me encanta ver que la autora se ha centrado en llenar los vacíos que faltaron de los otros libros, que se centró en expandir mejor toda la relación familiar de los personajes y que trató temas tan importantes como la salud mental o el aprender a vivir un poco, ya que a veces nos volcamos tanto en las responsabilidades que nos olvidamos de que también necesitamos frenar y simplemente respirar. El romance me ha fascinado y es que no pongo en duda que Nate y Jude son la pareja con más química de toda la saga y que le da mil vueltas a todos los demás.

Los personajes me han encantado y han pasado a ser mis favoritos con todas las letras. Sentía que iban a tener mucha química desde que los conocí como secundarios, pero no me imaginé en absoluto que iba a ser tan divertido, ocurrente y enternecedor descubrirlos y estar en sus cabezas. Nate ha sido un despliegue de risas constante, si es que ya sabía yo que este hombre me iba a conquistar el corazón como protagonista, si ya como secundario me tenía con una sonrisa boba constante. Es carismático hasta decir basta y todo lo que hace hasta el final por los suyos es para darle una medalla cada día por ello. Julian no se queda atrás y lo único que lamento es que no tuviera muchos puntos de vista, porque si he querido protegerlo, abrazarlo y llenarlo de besos sin ellos, no quiero imaginarme lo que sentiría de haber tenido tantos puntos de vista como Nate.

La pluma de la autora me ha gustado bastante en este libro y de verdad que creo que ha mejorado mucho desde el primer libro a este. Aquí he notado que se volcaba más en mostrarte los vínculos afectivos de cada personaje, que te ponía más escenarios familiares y no solo los de la pareja, algo que sí noté bastante en los anteriores. Me sigue faltado el punto de vista de ambos de forma constante, porque aunque Nate me ha maravillado y no me he aburrido de su punto de vista en ningún momento, me habría gustado estar más tiempo en la cabeza de Jude que solo un par de capítulos. 

Ahora os hablaré un poco de los personajes principales.

Por un lado tenemos a Nate, uno de nuestros protagonistas masculinos. Él es un chico que desde que tiene uso de razón ha tenido que cargar con el peso de no haber tenido unos padres que lo supieran cuidar y querer como se merecía. Junto a sus hermanos, ha tenido que valerse por sí mismo para no ahogarse en el dolor y en la carga emocional que lo invadía. Por eso cuando su padre muere, Nate termina haciéndose cargo de la empresa a pesar de que sabe que no le debe nada a él. Varias personas le repiten de forma incansable eso, que no tiene que seguir adelante con ello cuando es obvio que es algo que no le termina de llenar, pero Nate no quiere que la empresa caiga ni tampoco que todo lo que se ha conseguido caiga por la borda sin más miramientos. Pero tampoco puede negar que esa nueva vida lo consume con cada día que pasa, que cada vez se siente menos él y que su vida alocada disfrutando cada instante se ha reducido bastante por su escaso tiempo. Y así habría seguido de no ser porque lo conoce a él. Jude es idéntico a él en todos los aspectos posibles y eso lo atrae como un imán. Con él vuelve a sentir el deseo de dejarse llevar, de experimentar, de vivir y sentir cada uno de los momentos que le regala la vida y no preocuparse más por lo que el resto pueda decir y que pueda afectar a la empresa. Dejarse llevar nunca fue un problema, hasta que cada momento al lado de ese peculiar chico despierta en su pecho unas emociones que creía imposibles para él. Y aunque quiera negarlo o esconderlo, lo cierto es que algo dentro de él quiere ver a dónde puede llevarles todo eso. ¿Lograrán tener su final feliz a pesar de que sus mundos y vidas no dejan de ponerle obstáculos por medio para que todo salga mal?

Nate es un personaje que me tenía loca como secundario, pero es que como protagonista se ha ganado la medalla de oro. No solo es ocurrente como él solo, sino que también me ha hecho reír a carcajadas todo el rato. Es una persona tan malditamente buena, hace tantas cosas por los demás, que me rompía el corazón ver como en ocasiones se olvidaba de sí mismo, de frenar, de aprender a decir que no y no querer abarcarlo todo. Y creo que es un sentimiento muy humano, que es algo que le pasa a muchas personas y que es muy importante saber cuándo detenerte para no seguir cayendo en la rutina y en las malas costumbres. Porque todos somos seres humanos y no siempre podemos dar el cien por ciento y no por ello somos una decepción o tenemos que culpabilizarnos. Y Nate no paraba de cargar siempre con las cosas de los demás, de callarse, de dejar estar todo porque no quería empeorar las cosas hasta el punto de terminar dañándose a sí mismo por contentar al resto. Su forma de enamorarse de Jude ha sido preciosa, pocas veces un personaje me enternece tanto como él al ver a Jude, al darse cuenta de que ese chico es todo lo que siempre quiso a su lado sin darse cuenta, de que le llena como nada lo había llenado antes y que le hace feliz. Y vamos, que mi Nate se merece la mayor felicidad de todas, porque bastante ha sufrido ya.

Por otro lado tenemos a Jude, el otro de nuestros protagonistas masculinos. De él no os puedo hablar demasiado ya que lo que os cuente puede ser considerado spoiler porque  tiene muy pocos puntos de vista. Así que os contaré un poco sobre él y mi opinión general del personaje.

Jude es un personaje que me ha tenido loca y eso que no tenía punto de vista como tal y no podía estar en su cabeza como lo estuve con Nate. Salvo un par de capítulos suyos, el resto tienes que intuirlo por lo que consigue ver Nate en él y ya os digo que con eso ha conseguido enamorarme de pies a cabeza. Ya en el anterior libro, siendo un personaje secundario, me tenía en un nube por sus ocurrencias, su manera de pensar y esa peculiar forma suya de llevar cada aspecto de la vida. Y cuando vi con quien me lo iban a emparejar me fue imposible no fangirlear como una niña pequeña. Nate es el chico perfecto para él, es que son tan idénticos, tiene un carácter tan parecido y una forma de hacer las cosas tan similar que mientras leía el libro no podía dejar de reírme por las ocurrencias que tenían estando juntos. Otra cosa que he agradecido es el transfondo que le han dado a Jude, como han explorado bien todas sus emociones y las dificultades que habían en su vida. Era evidente que en su corazón se ocultaba un peso muy grande que refugiaba detrás de una sonrisa para no cargar a nadie con sus propios demonios. He querido abrazarlo y protegerlo y, no voy a mentir, estuve aterrada de que la autora quisiera darme un final triste en este libro también por todo lo que se ahonda aquí y que algunas cosas no me esperaba hasta cierto punto. Menos mal que al final ha sabido darle el desenlace merecido a los dos, porque ya han sufrido bastante y lo que merecen es tener la fortuna de estar juntos y cuidarse como siempre debieron hacer las personas más importantes para ellos. ¿Y podemos hacer de lo adorable que es enamorándose de Nate? Porque este último es adorable, pero Jude no se queda atrás. Dan ganas de abrazarlo y protegerlo de todo lo malo, de no permitir que nada ni nadie perturbe la felicidad de los dos, porque ya han vivido suficiente crueldad y ya toca que estén juntos sin más drama en sus vidas.

En resumen, "Desarmando a Nate" es el cuarto y último libro de una saga que llega a su fin y la verdad es que qué manera más perfecta de dar el cierre a estos personajes e historia. Parece que ha sido a propósito, pero la autora ha logrado escribir este último libro y hacer que yo me enamore de la historia, de los personajes y del desarrollo final. Ojalá hubiera hecho lo mismo con los anteriores, porque si hubiera tenido este mismo nivel las notas habrían sido muy diferentes, ya os lo digo yo. La trama ha sido muy cliché, pero aun así me ha gustado mucho. De verdad que creo que es el libro en el que mejor se ha enfocado con todo el tema familiar, los problemas que habían, las cargas emocionales y los traumas que llevaban a cuestas por culpa de la inestabilidad de su familia. Creo que ha sabido manejar muy bien el desenlace de todos ellos, de que algunos necesitaban ayuda profesional y que supieran sacarlos de ese pozo en el que estaban metidos. Porque por mucho que lo vendan algunos libros de romance, el amor NO cura los traumas o la depresión. Puede ayudar a sobrellevarlos un poco mejor, porque tener un apoyo sano siempre es de agradecer cuando la vida se te tambalea, pero eso no significa que vaya a hacer que el problema desaparezca como si nada. Los personajes han sido un soplo de aire fresco y, dios, ya tocaba leer un libro así de esta autora en esta saga. Ya me olía que estos dos me iban a encantar, pero es que ha terminado siendo incluso mejor de lo que imaginaba. Nate ha sido una maravilla, no puedo explicaros la cantidad de veces que me he reído leyéndole con sus ocurrencias y su forma tan peculiar de sentir las cosas. Quería abrazarle y protegerle también, porque la carga emocional y de responsabilidad que tenía sobre sus hombros con toda su familia y sobre sí mismo era inmenso. Se nota que luchaba con uñas y dientes por asegurarse de que todos ellos fueran felices. Y Jude no se queda atrás, aunque no tiene punto de vista salvo por un par de capítulos, lo cierto es que me he enamorado de él. Tiene ese carácter tan idéntico a Nate, con sus bromas constantes y esa capacidad suya de hacer reír a quien sea con su simple presencia. Pero también he agradecido ese lado suyo más humano, que me mostrasen lo que había al otro lado de su sonrisa, porque era evidente que se ocultaba algo mucho más grande. El romance ha sido increíble, me he enamorado de los dos y lo único que puedo decir es que los protegería con mi vida, porque me niego a aceptar que alguien vaya a perturbar la felicidad de estos dos seres que se robaron mi corazón. La pluma de la autora ha mejorado mucho en este libro y me alegra demasiado decir esto. Después de la decepción que fueron los dos anteriores libros en este ámbito, ver que en este libro se paraba a plasmar mejor sus sentimientos, el dolor que ambos cargaban y hasta en ahondar en todos los vínculos afectivos que había hasta en los secundarios fue suficiente para llenarme el corazón. Si es que ya lo dije arriba, pero no puedo imaginar mejor final porque ha tenido el cierre merecido, cerrando los agujeros emocionales que tenían los anteriores libros y dándole su importancia a cada tema serio que tocaban. Y aunque ha costado, por fin puedo decir que tengo mi libro favorito de Claire Reed a partir ahora.

¡Y eso es todo mis pequeñas estrellas! Contadme, ¿habéis leído ya esta novela? Si es así, decidme qué os ha parecido a vosotros en los comentarios.

¡Nos vemos en la próxima reseña!




 

 







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