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sábado, 17 de octubre de 2020

La chica de los colores [Amor en un mundo inclusivo #1]

 

Araceli Samudio/ Editorial Nova Casa/ 346 páginas/ La chica de los colores [Amor en un mundo inclusivo #1]/ Tapa blanda/ Comprar aquí


Celeste era una chica con una discapacidad a quien, a raíz de un accidente, le habían amputado ambas piernas a la edad de diez años. Gracias al apoyo de su familia, en especial al cariño y confianza que le brindó su abuelo, fue capaz de superar los momentos difíciles causados por la adversidad. Encontró entonces en el arte, y específicamente en la pintura, una forma de liberar su alma, de volar a los rincones a los que físicamente no podría llegar. Así, entre cuentos infantiles y sirenas, fue capaz de crecer y convertirse en una mujer hermosa, talentosa y, sobre todo, independiente. Pero, y ¿el amor? El amor la hacía sentir vulnerable. No lo esperaba, creía que las cosas para ella serían así: una vida solitaria y llena de cuadros por pintar. Entonces apareció Bruno, un chico de una ciudad distinta, de una clase social diferente, pero con muchas ganas de llenarse de los colores de Celeste. Bruno le demostrará que el amor no entiende de diferencias ni de limitaciones, que los recuerdos que guarda el corazón son más importantes que los que guarda la mente, y que el amor existe para todos. Celeste encontrará en Bruno al chico de los cuentos que le contaba su abuelo y, de paso, descubrirá que este tiene muchas más historias que contar, además de las que ella conocía y que los secretos del pasado pueden afectarlos a ambos. Celeste y Bruno serán testigos de un amor predestinado en el tiempo, una revancha de la vida, un lienzo en blanco lleno de colores por pintar y descubrir.

¡Buenas mis queridas estrellas! ¿Alguna vez habéis amado a alguien al punto de ver miles de colores alrededor gracias a su existencia? En este libro vamos a conocer a dos personajes y a una historia que consigue romper tu alma en pedazos. Una historia llena de inocencia y dulzura donde relatan un mensaje que debería gritarse a los cuatro vientos y estar en la mentalidad de todo el mundo. 

“La chica de los colores” nos cuenta la historia de Celeste y Bruno. Dos almas que han sufrido por diferentes motivos, que solo quieren ser libres y dejar de sentir que su mundo de regirse por lo que parece estar escrito en su piel. Celeste perdió las piernas en un accidente, lo que siempre ha hecho que el mundo la mire con lástima o algo inferior a ellos. Su momento más feliz es cuando puede dibujar miles de escenarios en los que ella es la protagonista y recorre miles de sitios sin conocer. Bruno es un chico que siempre ha tenido su vida decidida por sus padres. Nunca ha podido elegir por él, a pesar de que su mayor pasión está en el arte, el mismo que su abuela le enseñaba siendo un niño. Cuando sus padres lo obligan a irse a la casa que tienen en Tarel para meditar seriamente sus decisiones, él conocerá a Celeste, una joven llena de luz en la mirada y con un alma colorida. Entre ambos descubrirán lo que es enamorarse, lo que es sentir que recuperas las alas y vuelas lejos, muy lejos. Con ellos aprenderás que todo es posible siempre que tú decidas intentarlo.

Este es un libro que siempre he querido leer por el tema tan duro que trata. Nunca había leído un libro que hablase de una discapacidad así y sabiendo que iba a ser una historia que me haría sentir mucho, no quise perder la oportunidad. La historia empieza de una forma muy bonita, una chica que ama dibujar y que esto le permite recorrer el mundo a través de su lienzo.  El libro tiene muchísimos mensajes y eso me ha encantado, ojalá hubiese más libros así, que conciencien de que nadie es diferente a nadie, sin importar la condición, la sexualidad o el aspecto. Todos sentimos y vivimos, solo eso debería ser suficiente para valorar a las personas, sea quien sea. Lo único que debo reconocer es que el romance se me hizo muy apresurado. Es decir, la historia en sí es muy bonita y la manera en la que se quieren igual, pero es que es algo que sucede cuando no llevas ni cien páginas del libro y me ha dejado un poco descolocada. Me hubiese gustado que la autora se tomase un poco más de tiempo en unir a esas dos personas y no que ocurriese inmediatamente como pasa. 

Ahora os hablaré un poco de los personajes principales. Por un lado tenemos a Celeste, nuestra protagonista femenina. Ella es una chica que siempre ha amado dibujar, los cuadros son su vida y es aquello que le hace volar y viajar sin necesidad de moverse. Debido a un accidente, Celeste pierde sus piernas y todo lo que antes era colorido se desvanece. Solo con la existencia de su abuelo contándole historias mágicas y de la pintura en su vida, consigue salir adelante y ser fuerte. Es un personaje con el que empatizas desde el minuto uno. Sabes lo duro que es vivir con una situación donde el mundo siempre va a verte por encima del hombro, ya sea con lástima o como si fueses alguien inferior solo por algo así. El mundo está acostumbrado a discriminar aquello que es diferente, a veces consciente y otras no, pero lo hace porque así es como el mundo se ha acostumbrado a ser. Por eso una historia de amor donde esa chica que siempre ha tenido que vivir con ese tipo de miradas clavadas en ella conoce a alguien capaz de ver lo bello en ella y no tratarla como alguien diferente, sino como un igual, me ha parecido precioso. Es una chica inocente, dulce y a la que le cuesta abrirse a las personas por la de veces que el mundo le ha negado la oportunidad de demostrarles que no necesitan sentir lástima de ella. Que no es diferente solo por su condición. Por otro lado tenemos a Bruno, nuestro protagonista masculino. Con él también lo llegas a pasar mal, ya que es un chico que ha tenido siempre que vivir en pos de las decisiones de sus padres. Ellos han dictado su vida a su gusto, lo que tiene que estudiar, lo que tiene que hacer, lo que tiene que ser...y eso le ha impedido vivir de la manera que desea. La gente solo se interesa por él debido al dinero que tiene su familia y eso le hace ser más asocial de lo que le gustaría. Las personas que más le han importado son su hermana Nahiara, la única que entiende su postura y que se niegue a seguir las órdenes de sus padres, y su abuela, ya fallecida, la cual le ha enseñado los hermosos colores de la vida. Por eso cuando es obligado a irse a Tarel para meditar sobre sus decisiones ante el futuro, conoce a Celeste, la mujer que hará que todo su mundo gire por completo. Su mirada lo deslumbra y es que ver en ella a una persona que le da completamente igual su procedencia y todo lo que es, ha conseguido hacerle sentir diferente y alguien capaz de vivir como una persona normal. A pesar de descubrir su condición sigue queriendo conocerla, ya que lo que más ha conseguido maravillarlo es la forma en que el alma de esa chica parece un completo arcoíris de colores. Me ha gustado mucho la evolución de este personaje y la manera que tiene de pensar en todo momento. Ojalá más personajes así capaces de pensar con dos dedos de frente y saber valorar a la persona que tienen consigo.

En resumen, “La chica de los colores” es una novela donde conoceremos un amor capaz de arrasar con tu alma y corazón. Una historia de dos almas dispuestas a reconstruirse juntas a través de miles y miles de colores. La pluma de la autora es muy cercana y te enseña muchos valores y mensajes que todo el mundo debería conocer y entender a estas alturas. Los personajes evolucionan con la historia y vas comprendiendo sus inseguridades, sus miedos y también sus mayores fortalezas. Es una historia que consigue entrar en tu corazón para no salir nunca más de ahí. El romance es demasiado apresurado y eso ha sido algo que me ha hecho la historia un poco surrealista de más. A pesar de ello, he disfrutado un montón este libro y estoy deseando leer algo más de esta autora.

¡Y eso es todo mis pequeñas estrellas! Contadme, ¿habéis leído ya este libro plagado de un amor lleno de colores? Si es así, decidme qué os ha parecido a vosotros en los comentarios.

¡Nos vemos en la próxima reseña!















 



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