Andrea Longarela/ Editorial Zafiro Ebooks/ 399 páginas/ Caótica Jimena [Polos opuestos #1]/ Versión Kindle/ Comprar aquí
Jimena tiene un plan: vivir tranquila sin salir demasiado de su zona segura, conseguir un trabajo relacionado con sus estudios y no implicarse con nadie a un nivel que no sea puramente físico. El orden, la racionalidad, la dureza.Bruno no tiene plan alguno, más que ser feliz con los pequeños placeres de la vida, pero sí muchos problemas que debe resolver mientras deja que sus pasos lo guíen. El caos, la emotividad, la ternura.Un piso. Un encuentro. El objetivo de una cámara. Un giro inesperado. El desequilibrio.Y sucede.Dos personas, aparentemente opuestas, que se cruzan y convergen cuando sus caminos no lo hacen.Porque el amor no siempre llega en el momento indicado ni con la persona adecuada, pero no por ello desaparece. Porque, aunque la vida nos haga elegir lo que más duele, todas las historias de amor del mundo se merecen un final.
¡Buenas mis queridas estrellas! Una nueva historia de Andrea Longarela y yo la verdad es que cada vez me sorprendo más ante la capacidad de esta autora para crear libros que te dejen el corazón calentito y con una sonrisa en los labios. Eso sí, prepararos para sufrir, porque es novela intensa, con su buena dosis de drama y que, desde el principio, te hacen ver la complicación de lo que ambos protagonistas están viviendo y que los limitan a estar juntos como desearían.
"Caótica Jimena" nos cuenta la historia de Jimena y Bruno, dos polos opuestos que terminan cruzando sus caminos debido a sus propias circunstancias. Jimena siempre ha vivido en torno al orden, a controlar cada paso de su vida y no permitir que nada se tuerza. También ha renegado cualquier relación con el amor y se ha conformado con los momentos espóradicos con personas con las que no tenga un vínculo emocional importante. Bruno tiene que hacerle frente a sus propios problemas, un pasado que le persigue desde hace tiempo y que ahora, debido a que su expareja ha vuelto a echarlo de casa, debe encontrar un lugar donde pasar una temporada hasta que todo se solucione. Bruno y Jimena se encuentran en el mismo piso cuando llegan a alojarse en él. Y aunque al principio Jimena es reticente a todo lo relacionado con él, poco a poco sus distancias se van acortando y algo empieza a surgir de lo que parecía ser una relación de dos simples desconocidos que han de convivir juntos un tiempo. ¿Pero qué pasará cuando ambos terminen por cruzar los límites?
Este es un libro que forma parte de una trilogía llamada "Polos opuestos" y este es el primero de todos, donde conoceremos a Jimena y Bruno, dos personas diferentes en todos los aspectos que tendrán que aparcar esas diferencias a un lado para ser capaces de convivir bajo el mismo techo. Sí, de primeras yo no sabía ni de lo que iba a ir, puedes intuirte alguna cosa por el nombre de la trilogía, pero no me imaginé que habría tantísima dosis de intensidad y, sobre todo, que los personajes me resultarían tan humanos y vivos. Sin duda se nota que Andrea Longarela se esfuerza por darle vida a cada historia que crea y esta no puede ser menos, porque desde sus inicios ya se notaba el don que tenía para escribir.
La trama es intensa, desde el minuto uno sabes que el libro va a desarrollarse con mucha dosis de drama y de complicaciones en cada página. Aunque puedes intuir muchas cosas, no negaré que he llegado a sufrir al no tener claro cuál sería el desenlace de este libro o cómo acabarían las cosas entre todos ellos. La premisa es desoladora, vas viendo como se abordan temas muy complejos como el odio hacia uno mismo, el miedo a perder el control que te ha autoimpuesto para no volver a caer, las relaciones tóxicas y lo mala que puede ser la dependencia si no aprendemos a manejarla de una forma más sana. El romance ha sido muy pasional, aunque tarda en suceder algo entre ellos no te deja indiferente para nada y es que me ha sorprendido lo bien que ha sabido manejar Andrea todo lo que estaban experimentando los protagonistas.
Los personajes son un caos de emociones en cada página. Desde el principio la autora te mentaliza de que lo que vas a leer no va a ser una historia de amor sobre dos personajes perfectos que no cometen ni un solo error. Aquí ves todo lo contrario, dos personas que intentan sobrevivir en medio de la maraña de emociones negativas que sufren día a día. Jimena es la más compleja de los dos y también la que más puede chocarte. Sí, te exaspera por su constante necesidad de atacar a los demás, pero cuando vas viendo su coraza, las capas con las que intenta protegerse, entiendes que no lo hace con la intención de lastimar como cualquiera podría pensar. Bruno tampoco se queda atrás y es que todo el transfondo que tiene es complicado, especialmente cuando entiendes que es algo que se escapa de su propio control. ¿Hace muchas cosas mal y llega a ser quizá un poco exigente con Jimena? Sí, pero al igual que ella, no es perfecto y eso es lo que hace que sus trayectorias me hayan parecido muy buenas.
La pluma de la autora me ha calado hondo y es algo que me sorprende, porque creo que desde el inicio de su trayectoria como escritora, Andrea ya tenía la capacidad de hacerte conectar con todo lo que estaba plasmando en sus libros. Me ha dejado sin aliento por la manera que tiene de describir cada emoción, el sufrimiento que padecen sus protagonistas y las situaciones que sobrellevan y que no, no son para nada fáciles. No negaré que me habría gustado quizá ver este libro con su actual narrativa, con esa profundidad tan humana y sentida para describir sus libros, y ver cómo habría manejado las cosas entonces. Pero si obviamos ese punto y el hecho de que no es mi favorito de ella, una vez más Andrea Longarela me ha demostrado que cuando de verdad se le pone cariño a un libro y a la historia que se quiere plasmar, se nota. Y ella lo ha demostrado con todos y cada uno de sus libros.
Ahora os hablaré un poco de los personajes principales.
Por un lado tenemos a Jimena, nuestra protagonista femenina. Ella es una chica que ha manejado cada pequeño paso de su vida sin titubear. Desde que en el pasado se descontroló y llevó una vida que arruinó muchos aspectos de ella, Jimena ha decidido que nunca más volverá a dejarse llevar. Por eso empieza a vivir siguiendo cada pequeño paso que ha sido estudiado a conciencia varias veces. Por eso cuando tiene la opción de empezar en su nuevo trabajo y su primo está dispuesto a ofrecerle su piso mientras está fuera, Jimena estaba segura de que nada podría salir mal. Todo estaba tal y como debía estar. O debería. Porque cuando llega al piso se encuentra con un panorama que es incapaz de olvidar. Un desconocido sentado en medio del salón, completamente desnudo y dormido, es lo primero que ve nada más llegar. Su primo le asegura que no es nadie peligroso, que simplemente es un amigo que ha tenido un problema y necesita quedarse un tiempo en el piso. Pero Jimena es incapaz de vislumbrar la sola posibilidad de convivir con alguien del que no sabe nada. Un chico que parece dispuesto a ponerla de los nervios desde el principio con esa sonrisa astuta y ese lado tan infantil y raro. Lo que no sabe es que son esos mismos rasgos que ahora mismo detesta, los que harán que ciertos rasgos de ella cambien y se encuentre a sí misma anhelando un poco más de esos momentos robados que toman del otro. Porque, ¿y si él era la clave para permitirse perder un poco de nuevo el control?
Jimena es un personaje que puede chocarte e incluso puede no gustarte nada más empezar el libro. Pero es que creo de verdad que su transfondo está hecho así a propósito, la idea de la autora era mostrarte la parte más oscura de una persona cuando ya no tiene nada que perder, cuando ya está cansada de dejar ir su control y quiere atarlo con pies y manos para que no se aleje ni un ápice. Me ha encantado verla llegar al límite, como se exasperaba con todo y arremetía con los demás sin pararse a pensar en los sentimientos ajenos, pues ella no podía manejar lo que sentía por dentro. Repito, yo también me he exasperado con ella y da igual cuáles sean tus razones, nada es justificación para tratar mal a los demás. Pero Andrea ha hecho un gran trabajo con ella, con su evolución y con su manera de mostrarte un lado más humano e imperfecto. Ahora bien, mi problema con Jimena es que hay detalles que sí no pude perdonarle ni ver bien, como por ejemplo su poca paciencia a diferencia de Bruno. Sí, todos somos diferentes y tenemos distintas maneras de reaccionar a las cosas, pero era algo injusto ver la de veces que Bruno aguantó sus rechazos y aun así estaba dispuesto a escucharla, y Jimena se alejase a la mínima que él actuaba como ella en esos momentos. Aun así como punto muy positivo es el crecimiento tan humano que tiene, como Andrea ha sido capaz de hacer que alguien tan complejo, tan difícil y tan cerrado, fuese abriendo poco a poco su corazón y desnudándose ante aquellos que realmente merecían la pena de verdad.
Por otro lado tenemos a Bruno, nuestro protagonista masculino. Él es un chico ya no sabe cómo salir del bucle en el que lleva viviendo desde hace muchos años. Su expareja ha vuelto a echarlo de casa, alegando que no quiere volver a verlo y que esta vez es la definitiva. Bruno no sabe qué hacer, está desesperado y lo único que se le ocurre, aunque lo mate de vergüenza hacerlo, es recurrir a uno de sus amigos para pedirle ayuda. Este se ofrece enseguida a darle alojamiento en su casa aprovechando que está fuera durante una temporada, insistiendo en que se sienta como en casa y que no se preocupe por nada, que puede quedarse allí hasta que las cosas se solucionen. Pero con lo que no contaba Bruno era con que no estaría solo, que al poco de llegar allí aparecería una chica por la puerta que también va a quedarse alojada en el piso. Una chica arisca y fría que está desesperada por manejar el control de cualquier aspecto de su vida y a la que no le hace la menor gracia que su primo, el mismo amigo que lo invitó a él a quedarse en ese piso, haya metido a alguien más sin avisarla primero. Ambos empiezan a convivir juntos, con las huidas de Jimena que no quiere interactuar lo más mínimo con él. Y aunque Bruno está sorprendido y bastante intrigado con ella por lo hermosa y rara que es, sabe que no es el momento de meterse en más problemas. ¿Pero cómo frenas aquello que ni tu corazón es capaz de detener?
Bruno es un personaje que es complicado desde la primera página, pero eso ya te lo aclara la autora en todo momento. Y es que Bruno es el más misterioso de los dos, porque aunque es muy expresivo y dice siempre lo que piensa y siente, hay aspectos de su vida que le da miedo mostrar a viva voz por si se pierden en el camino y ya no es capaz de recuperarlos. Hay un plot twist sobre él que, aunque he entendido el punto de Jimena de molestarse con Bruno por no contarlo, tampoco me ha parecido justo que su reacción haya sido así. Es decir, si nos paramos a pensarlo seriamente, ella misma le pidió desde el principio que no se abriera a ella, que en el momento que le contase algo suyo íntimo, se iría para no volver. También hay que decir que es algo delicado, que no creo que sea una cosa que se pueda contar a la ligera a cualquiera, ya que no solo le afectaría a Bruno, sino que influiría en la vida de más personas. Yo creo de verdad que la razón por la que él no le contaba aquello era porque antes de hacer nada quería encontrar la valentía de hablarle de Jimena a esa otra persona, que supiera lo importante que era, y saber si ella sería querría conocerla también. Incluirla en la vida de ambos y darle un protagonismo mayor que solo la chica con la que tenía una situación compleja e indescriptible. Algo que no me ha gustado de Bruno quizá ha sido su insistencia en ciertos puntos, aunque entiendo que debía darse (ya que si fuese por Jimena directamente no existiría libro), me parece que había momentos donde era un poco cargante tomando en cuenta que ella le repetía que no varias veces.
En resumen, "Caótica Jimena" es el primer libro de una trilogía que me ha sorprendido mucho de primeras, porque para ser de los primeros libros de la autora lo cierto es que yo no me esperaba que fuera a ser tan profundo y emocional desde la primera página. De hecho es sorprendente pensarlo, la capacidad que tiene Andrea de dejarte sin aliento y hacerte sufrir y sentir desde el comienzo, el don que ya tenía cuando apenas comenzaba y su hermosa capacidad de emocionarte con cada camino de sus protagonistas. La trama es compleja, con mucha dosis de drama, pero es algo que ya sabes que va a ocurrir cuando lees a esta autora. Sin embargo, algo que me gusta de Andrea es que no abusa de ello, no pretende saturarte de drama innecesario o discusiones constantes que lo compliquen todo más, sino que sigue una línea recta del conflicto y te muestra las cosas tal y como deben ocurrir tomando en cuenta lo que ocurre y lo que ambos sienten. El romance es muy pasional y a la vez muy complicado. Al final cuando dos personas tienen tantos miedos y tantos fantasmas dentro, es imposible dar un paso adelante sin titubear. Los personajes tampoco se quedan atrás, creo de verdad que el crecimiento personal que hace la autora con ellos es de los mejores que existen en este género. No solo te recrea cada herida al ritmo necesario, sino que además te das cuenta de verdad de que no son perfectos y no dejan de cometer errores vinculados con las partes más oscuras de ellos. Jimena es la más compleja y la que más te puede molestar a lo largo del libro. No solo no tiene filtro, sino que encima no duda en arremeter contra el resto con tal de mantener su propio control y no dejarse llevar por las peticiones del resto. Bruno no se queda atrás tampoco y es que pese a que tiene algunos rasgos insistentes que me exasperaron y unas decisiones cuestionables, por lo demás no deja de ser una persona que intenta mantener de pie los pocos cimientos de la vida que ha buscado proteger con todas sus fuerzas. Esa vida que puede perder si no tiene cuidado con sus propias acciones. La pluma de la autora me ha gustado mucho y eso que es de las primeras novelas de la autora. No sé cómo lo hace, pero es que desde el principio ya se veía que tenía un don para transmitir las cosas y recrearlas en unos protagonistas humanos y llenos de muchas taras que los hacía más reales. Aunque sí que hay detalles que hace que te des cuenta de que es de sus primeras novelas, eso no quita que para ser uno de ellos, el libro es precioso y tiene una cantidad de mensajes tan bien hilados y narrados que solo puedo aplaudirla una vez más por su inmensa capacidad de dar vida a todo lo que toca.
¡Y eso es todo mis pequeñas estrellas! Contadme, ¿habéis leído ya esta novela? Si es así, decidme qué os ha parecido a vosotros en los comentarios.
¡Nos vemos en la próxima reseña!













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