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viernes, 24 de julio de 2026

El club del Olvido

Alice Kellen/ Editorial Planeta/ 478 páginas/ El club del Olvido/ Tapa blanda/ Comprar aquí




«Lo que pasa en El Club del Olvido se queda en el olvido».

Érase una vez una historia de amor y amistad.
Sobre cuatro chicos que estaban perdidos.
Y la chica que los encontró.

Samuel, Abel, Max y Tristán pasaron su infancia en el mismo barrio humilde de la ciudad. Y, ahora, juntos deciden abrir un local de copas: El Club del Olvido. La noche de la inauguración no resulta ser como ninguno de ellos esperaba; al menos, hasta que Dalia cruza la puerta del club. La joven, que ha crecido entre algodones, aparece en sus vidas para no marcharse, y ninguno logra permanecer indiferente a su peculiar encanto. Entre noches gloriosas, brillos, cócteles y música, las pequeñas grietas abren viejas heridas y los silencios terminan por convertirse en secretos que podrían arrastrarlos al naufragio.



¡Buenas mis queridas estrellas! Os juro que tenía unas ganas de traeros este libro reseñado que ya no me aguantaba y es que os digo que si me ha durado tanto es por el trabajo y la cantidad de ocupaciones que tengo en el día, porque a mí por lo general un libro de Alice Kellen me dura menos de dos días garantizado y a veces ni eso. Y lo cierto es que este no se ha quedado atrás, aunque no es mi favorito de la autora sí que creo que la idea del libro ha estado increíble y que me habría encantado leer muchísimo más de ellos y de todo lo que les depararía a lo largo del resto de sus vidas.

"El club del Olvido" nos cuenta la historia de un club conformado por cuatro chicos que eran amigos y, al mismo tiempo, una familia. Cuatro chicos que estaban más perdidos de lo que querían admitir ante los demás. Samuel quería vivir sin reglas; Abel deseaba ser amado y tener más valentía; Max quería encontrar su lugar en el mundo y Tristán quería encontrar esa calma y paz que toda su infancia le arrebataron. En sus vidas hay demasiadas grietas que pueden romperse en cualquier momento, hasta que aparece Dalia en el club y sus vidas cambian para siempre. Lo que parecía el simple comienzo de una alianza para reflotar el club y ayudarse entre ellos, termina convirtiéndose en algo más, en una especie de hogar peculiar donde sus vidas dejarían de ser las mismas para siempre. Porque lo que ocurre en El club del Olvido se queda en El club del Olvido.

Este es un libro que cuando se publicó supe que necesitaba leerlo con todas mis fuerzas. Es imposible negarme a leer un libro de Alice Kellen, ya que por lo general sé que me va a gustar escriba lo que escriba. También os aviso de que es el libro más diferente de ella hasta la fecha. No solo se centra mucho más en lo reflexivo y el romance queda en un ámbito más secundario, sino que también está narrado como una obra teatral y eso me daba cierto respeto por si dificultaba mi lectura y que yo pudiera conectar del todo con la historia. Pero os digo que si tenéis el mismo miedo, yo os aseguro que en mi caso lo he disfrutado igual que con cualquier otra novela de la autora.

La trama me ha gustado, aunque no es mi favorita de la autora, creo que algo que siempre me sorprende de ella es su capacidad de seguir creciendo en cada una de sus novelas. Si leo este libro y voy hacia el anterior me doy cuenta de los cambios que se van atisbando en su escritura. Como cada vez ahonda más en temas más serios y no se conforma solo con la romántica, sino con mucho más. Me ha encantado ver cómo se desenvolvía todo, aunque admito como pequeño pero que quizá me esperaba un poco más en algunas cosas, especialmente en el desarrollo final de los acontecimientos. Siento que iba algo apresurado a diferencia de lo demás al igual que me pasó con la resolución del romance.

Los personajes me han sorprendido mucho, especialmente por ver el punto de vista de todos y por descubrir lo que iban ocultando según te relataban su lado de la historia. Aunque he tenido mis más y mis menos con cada uno, lo cierto es que al final me ha gustado ese mensaje final de cómo se convertían en esa familia incluso con sus grandes diferencias. Samuel es el que más me ha costado entender, me ponía algo nerviosa por momentos por su efusividad y que no se tomara en serio las cosas. Max también me ha chocado un poco con su bordería y que siempre tuviera que decir alguna cosa desagradable. Abel me ha dado cierta lástima, no dejaba de ser como el chiquito del grupo emocionalmente y quería protegerlo. Tristán desde el principio fue mi favorito y me ha encantado ver más a fondo todo su corazón. Y Dalia me ha gustado, aunque siento que de todos es la que más corta se me ha quedado y habría agradecido un poco más de profundidad en ella.

La pluma de la autora me ha gustado mucho, sobre todo porque la he visto en otro ámbito, uno más adulto, más crudo, tratando ciertos temas que considero que nunca son fáciles y que no dejan de estremecer por dentro. Me ha encantado su delicadeza de siempre incluso con ese formato nuevo, que no haya notado ningún tipo de frialdad en la historia aunque haya existido esa narrativa y que lo haya disfrutado tanto como otras novelas de ella. Aunque no es mi favorito de ella, ya que compite con otros que a mí me han robado del todo el corazón, sí os digo que siendo Alice Kellen y el amor con el que siempre escribe, para mí es un sí garantizado que nunca va a cambiar. 

Ahora os hablaré un poco de los personajes principales.

Por un lado tenemos a Dalia, nuestra protagonista femenina. Ella es una chica que siempre ha vivido hasta el último instante, sin dejar nada sin conseguir cueste lo que cueste. Una chica que ha ocultaba gran parte de su vida, que ha vivido en medio de una soledad tan grande que ya no es capaz de ver más allá de lo que ha sido ese sentimiento. Y quizá debería haber seguido así y no dejarse llevar por Samuel, ese chico con el que solo estaba pasando alguna que otra noche divertida sin más expectativas. Quizá nunca tendría que haber entrado a aquel club donde conoció a los demás, Max y Abel, y descubrió al portador de los ojos más impresionantes del mundo, esos que nunca ha sido capaz de definir bajo un color concreto: Tristán. Y aunque sabe que quizá debería dar media vuelta y seguir con su vida, marcharse bajo sus constantes mentiras y ese misterio que la envuelve a todas horas, es incapaz de hacerlo y se queda al lado de los cuatro con la idea de ayudarlos a reflotar El club del Olvido. Pero cuanto más tiempo pasa con ellos más segura está de que se están convirtiendo en un hogar que nunca ha experimentado antes, en esa certeza constante a la que no quiere soltarse... ¿Pero cómo puede seguir como si nada cuando las mentiras y todo ese misterio que oculta no deja de cubrir su piel estando con ellos?

Dalia es un personaje que de todos es la que más misteriosa se me ha hecho y quizá por eso es con la que más me ha costado conectar. Aunque cuando se descubre todo empaticé con ella y quise protegerla por lo que le había sucedido, pienso que ocurre en un proceso tan apresurado que apenas te da tiempo a encariñarte con su historia, con las grietas que tiene en su corazón y que tantas ganas me generaron de abrazarla y no soltarla nunca. También me ha gustado mucho el romance de la historia, aunque creo que me ha faltado ver más de ellos, de lo que podría haber ocurrido entre los dos, y que se ahondase mejor en ese conflicto final que, para mi gusto, ocurre demasiado deprisa. No es una mala protagonista, de verdad que la idea de ella me ha encantado, pero es que todo ocurre tan deprisa con su transfondo que me ha faltado ver más detalles en sus cicatrices para poder conectar mejor con su dolor.

Por otro lado tenemos a Samuel, uno de nuestros protagonistas masculinos. Él es un chico que siempre ha tenido que ir de puntillas por la vida debido a la imponente figura de su padre, ese hombre que parece verlo como una decepción haga lo que haga. Y quizá habría sido así toda la vida, ese dolor punzante en su pecho en busca de una aceptación que parecía no llegar a él, hasta que por su cabeza pasa una idea que no puede dejar marchar. Cuando les propone a sus amigos abrir un club entre todos, una parte de él está emocionado por la idea, por esa posibilidad de demostrarse a sí mismo que puede lograr grandes cosas y que su padre está equivocado al verlo siempre por encima del hombro. Que puede demostrarle a él también que es digno de su admiración pase lo que pase. Pero las cosas no marchan como esperaban, todo es caótico y ninguno de ellos tiene idea de cómo manejar un negocio así... Hasta que Samuel lleva a Dalia, esa chica con la que ha estado viéndose de forma irregular para compartir algunas noches, al club y cambia la vida de todos sin remedio. Porque Samuel sabe que debe seguir avanzando, pero una parte de sí mismo se ha estancado, especialmente en ciertos vicios que no es capaz de soltar aunque su cabeza sabe que debe hacerlo por su bien. ¿Pero cómo dejas ir lo único que a veces acalla ese ruido tan molesto?

Samuel es un personaje que me ha chocado un poco y quizá por eso no es de mis favoritos del todo. Siento que como idea de persona está muy bien planteado, pero es que ha sido exasperante el noventa por ciento del libro. Creo que Samuel era muy egoísta y lo fue hasta casi el final cuando se replanteó ciertas cosas y decidió llevar su vida de otra manera. Me ponía de los nervios un poco cuando le daban esos arrebatos de estar de broma todo el rato, de dejarse llevar hasta el exceso y aunque entendía que era un problema en algunos aspectos que le costaba controlar, creo que también lo puso difícil en muchos otros cuando todavía no había un "problema" como tal. No es un mal personaje, pero sí que creo que su personalidad no ha casado mucho conmigo.

El siguiente es Abel, otro de nuestros protagonistas masculinos. Él es un chico que siempre ha vivido con el deseo inmediato de complacer al mundo. Incapaz de decir que no. Incapaz de hacer cualquier cosa que genere algún tipo de decepción o rechazo en los demás. Para Abel contentar al resto es algo vital, casi como respirar, pero también se ha convertido en el motivo de que últimamente se sienta desdibujado en su propia vida. Que no se encuentre en medio de tantas bifurcaciones que ha dado para alegrar al resto. Incluso con sus amigos es incapaz de ser él mismo, de decir lo que realmente piensa o desea, porque no quiere que algún día lo odien por ello. Lo único real que conocen de él es su anhelo hacia el amor, lo fácil que se enamora, lo sencillo que es para él entregar su corazón, pero sabiendo que en algún momento ese anhelo se apagará como lo han hecho todos hasta ahora. Como si fueran una estrella fugaz. Y entonces su amigo Samuel les propone abrir ese club entre los cuatro y Abel es incapaz de negarse, deseoso de complacer el deseo de todos sus amigos. Hasta que la conoce a ella, Dalia, esa chica que llega a sus vidas para cambiarlas y que ayudará a Abel a ver que, muchas veces, tenemos que pararnos a ver qué es lo que nos grita el corazón. ¿Logrará Abel encontrarse en medio de toda la confusión que ha creado en su alma?

Abel es un personaje que me ha dado cierta pena, especialmente porque uno de sus conflictos me ha recordado muchísimo a mí y es su dificultad para decir que no o la necesidad de complacer a los demás para no ser una decepción o que dejen de quererle. Aunque ya no es algo que me pase, sí que es verdad que de niña me ocurría algo muy similar debido a mis propios problemas emocionales y de la vida. Buscaba ese cariño para sentirme arropada de todas las dificultades que atravesaba y me daba miedo decepcionar a cualquier persona que apreciase por si eso significaba perderlo para siempre. Por eso me ha gustado su crecimiento emocional, que dejase de esconderse y alzase la cabeza para afrontar ese problema consigo mismo. No permitir que su miedo siguiera nublándole el juicio y que al fin tuviera la valentía de decir basta cuando ya era suficiente de soportar.

También tenemos a Max, el siguiente de nuestros protagonistas masculinos. Él es un chico que siempre ha vivido a la defensiva, cubriéndose bajo una dureza que el mundo llegaba a ver como alguien borde y desagradable, pero que ocultaba una fragilidad desconocida para el resto. Su única certeza han sido siempre sus amigos y la mujer a la que ama, un amor imposible, lejano, inalcanzable... Pero al que se aferra bajo esas pequeñas migajas que ella le da, queriendo creer que igual un día sus ojos podrían verlo de la misma forma que él empieza a hacerlo. Pero entonces su mundo da un traspié con la idea de su amigo Samuel, ese club que termina convirtiéndose en un quebradero de cabeza porque ninguno de ellos sabe cómo manejarse en ello. O al menos así es hasta que aparece ella. Dalia llega como un vendaval repentino y Max siente un rechazo repentino hacia esa chica que parece tenerlo todo a sus pies. Cosas que él nunca pudo soñar obtener debido a su estilo de vida. ¿Pero qué oculta esa figura tan inalcanzable y, al mismo tiempo, cercana que no soporta mirar?

Max es un personaje que me ha gustado pero al igual que con Samuel me ha costado un poco más por el conflicto que me ha generado. Creo que su idea como personaje es igual de buena que la de Samuel, pero también creo que Max es muy insoportable en gran parte del libro por centrarse tanto en sus propios problemas que no se paraba nunca a analizar lo que decía en voz alta como escudo para protegerse a sí mismo. Además que me molestaba sobremanera su forma de tratar a Dalia cuando ella no le había hecho nada y esa envidia absurda hacia una persona a la que no conocía y de la que sacó sus propias conclusiones sin tener idea de nada. Luego sobre la relación que tiene y de la que no quiero dar detalles profundos para no hacer spoiler, lo cierto es que ha estado bien, me ha gustado mucho, pero me ha faltado ver un poco más de ellos para entender mejor la complejidad de los sentimientos que tenían por dentro. Eso sí, creo que está mejor desarrollada y profundizada que la de los protagonistas principales.

Y por último tenemos a Tristán, otro de nuestros protagonistas masculinos que nos faltaba por nombrar. Él es un chico que nunca ha sido capaz de mostrar cada una de sus capas, ha vivido aferrado a la templanza y tras un muro que cubriese todas aquellas cosas que pudieran hacerle ver frágil ante los demás. Incluso con aquellos que se volvieron sus amigos desde que tiene uso de razón, incluso con su abuela, a la que poco a poco está viendo marchitarse a causa de su edad... E incluso con ella. Esa chica que un día aparece y revoluciona todo su mundo como nunca antes le había pasado. Un mundo que cambió el día que uno de sus amigos, Samuel, les propuso a todos abrir un bar llamado El club del Olvido, dispuestos a dar un salto que ninguno de ellos conocía realmente. El problema es que esos pasos también lo llevan a aliarse con ella, Dalia, esa chica que hasta hace nada era una desconocida, pero de la que él es incapaz de apartar la mirada, como si buscase una estela incluso en aquellos lugares por los que ha pasado su presencia. ¿Pero cómo dar nombre a aquello que da tanto miedo a la vez?

Tristán es un personaje que me ha encantado desde la primera frase que dice en el libro y es que desde el principio sentí un cariño especial hacia su personal. No sabría explicarlo, pero es como que tuve cierta conexión con su persona, con esa manera suya tan calmada de ser, con su templanza y la necesidad constante de mantener sus demonios a raya a través de ese muro impenetrable. Su historia me ha calado muy hondo, quizá me ha afectado más de la cuenta por estar atravesando una situación delicada con mi abuela también, pero es que os aseguro que creo que es el personaje con el mejor desarrollo con diferencia. Lo único que me ha faltado de él y eso sí que lo admito, ya no solo es haber visto un poco más de profundidad en su romance, sino también el desenlace con toda la situación de su abuela. 

En resumen, "El club del Olvido" es un libro que me ha sorprendido porque al ser un formato tan distinto al que estoy acostumbrada con la autora y del que yo suelo leer me daba cierto miedo que me chocase o que incluso me costase conectar con ello por ser un formato teatral. Pero ha sido todo lo contrario a lo que me esperaba y aunque es cierto que no es mi favorito de la autora y que quizá me ha faltado mejor desarrollo en ciertas cosas, por lo demás me ha gustado mucho. La trama es compleja a diferencia de otros libros de la autora, creo que aquí se nota que quiso hacer algo diferente a lo que se han enfocado siempre sus libros como concepto principal, que es el romance. En este caso el amor queda más secundario y da paso a temas más profundos y reales del día a día de un grupo de amigos que están rotos y que están atravesando diferentes circunstancias. Por no hablar de que vemos el proceso de crecer, las dificultades que te aguardan en e camino y en la vida y en ese constante miedo a no encontrar tu lugar en medio de tanta gente. El romance como dije ha sido más secundario y por ello me ha faltado un poco más de desarrollo, ya que aunque me ha encantado el resultado final, me habría gustado conectar un poco mejor con los sentimientos de cada uno y lo que experimentaban, aparte de ver más escenas entre ellos. Los personajes tampoco se quedan atrás y es que me han gustado mucho, algunos más que otros eso sí es cierto, pero creo que la autora ha manejado de una forma muy delicada cada uno de los conflictos que los abrumaban. Samuel es el que más me ha chocado de todos, quizá porque es demasiado intenso incluso para mí. Me ha faltado ver su lado más maduro en algunos aspectos, porque verlo tomarse todo siempre a broma me exasperaba un poco. Max también ha sido otro que no me ha terminado de convencer, aunque a diferencia de Samuel con él sí he sentido una mejoría mucho más positiva a lo largo del libro a diferencia de ese inicio donde me exasperaba sus malas formas de ser. Abel me ha dado lástima, he querido protegerlo y me ha sido difícil no empatizar en ciertos rasgos con él y mi yo del pasado. Tristán ha sido mi favorito por excelencia, creo que su transfondo y todo él ha sido lo mejor que me ha dado esta novela. Y Dalia me ha gustado, pero creo que de todos es a la que menos profundidad le han dado a su pasado. Me habría gustado ver más a fondo su dolor, lo que cargaba detrás y no que fuera tan sencillo y hasta algo resumido para mi gusto tomando en cuenta la complejidad de la situación. La pluma de la autora siempre me encanta y aquí no ha sido diferente. Además ha tenido un plus mayor que haya decidido hacer la novela en otro formato distinto, en forma de obra de teatro, y aun así haya conseguido transmitir lo que buscaba y emocionarme en ciertos aspectos. Creo que Alice Kellen ya hace tiempo que se ha vuelto mi lugar seguro y esa autora a la que siempre voy a recurrir cuando publique una novela, porque pase el tiempo que pase, dudo que alguna vez me canse de su forma tan bonita de ver el mundo.

¡Y eso es todo mis pequeñas estrellas! Contadme, ¿habéis leído ya esta novela? Si es así, decidme qué os ha parecido a vosotros en los comentarios.

¡Nos vemos en la próxima reseña!







 

 



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