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miércoles, 4 de marzo de 2026

El libro perdido [Las maldiciones ancestrales #2]

Cassandra Clare y Wesley Chu/ Editorial Destino/ 416 páginas/ El libro perdido [Las maldiciones ancestrales #2]/ Tapa dura/ Comprar aquí



Magnus Bane y Alec Lightwood tienen una buena vida. Viven juntos en un espectacular loft con su hijo Max, un pequeño brujo que está aprendiendo a caminar, y las calles de Nueva York están tranquilas… Todo lo tranquilas que pueden estar, claro.

Hasta la noche en la que dos viejos conocidos irrumpen en su apartamento para robar el poderoso Libro de lo blanco. Ahora, Magnus y Alec tendrán que dejarlo todo para ir a recuperarlo. Tienen que seguir a los ladrones hasta Shanghái, pero necesitan refuerzos… y una canguro.

Además, alguien ha apuñalado a Magnus con un arma extraña y mágica que provoca que la herida brille. Y eso también es preocupante.

Por suerte, sus refuerzos son Clary, Jace, Isabelle y Simon, un nuevo cazador. En Shanghái, descubrirán que un peligro mucho peor está esperándoles. La magia de Magnus está creciendo de forma descontrolada y si no pueden evitar que los demonios lleguen a la ciudad, quizá no les quede otra que seguirlos hasta su origen, el mismísimo reino de la muerte.




¡Buenas mis queridas estrellas! Con este libro me pongo al día con esta trilogía de una de las mejores parejas que me ha podido dar la autora. Estoy deseando que saque pronto el tercero para ver cuál es el desenlace que les espera, aunque algo me dice, viendo la trayectoria con la que se desarrolla cada libro, que este quizá llegue cuando el mundo de CDS llegue a su fin con la última trilogía. Sea cuando sea, yo estaré encantada de internarme en el mundo que ha creado la autora y en volver a enamorarme de estos dos, de los que nunca me canso.

"El libro perdido" sigue con la historia de Magnus y Alec y la hermosa familia que han empezado a crear. Ha pasado un tiempo desde que Max llegó a sus vidas, ese pequeño brujo que adoptaron sin siquiera dudarlo y a pesar de los miles de líos en los que se mete por no saber manejar todavía su magia, ambos son felices con su nueva vida. Sin embargo, la paz no termina en romperse cuando reciben la inesperada visita de dos conocidos que reclaman el Libro de lo blanco que ellos custodian. Y aunque intentan evitarlo, ambos consiguen llevárselo, hiriendo de paso a Magnus con una arma extraña que ha provocado que su herida brille. Eso los llevará a viajar en busca de ambos para recuperar el libro, no sin antes recurrir al refuerzo de un equipo con el que siempre pueden contar: Clary, Jace, Simon e Isabelle. Pero el tiempo se les echa encima y es que la herida que tiene Magnus está provocando que su poder no deje de aumentar y descontrolarse. ¿Lograrán hallar el Libro de lo blanco a tiempo antes de que sea demasiado tarde?

Este es un libro que forma parte de una trilogía llamada "Las maldiciones ancestrales" y este es el segundo de la historia, el cual sigue la trayectoria de Magnus y Alec tras adoptar a Max, así que yo diría que es un libro que debería leerse una vez que hayas terminado la saga principal y el libro extra de Magnus Bane. La trilogía de Renacimiento quizá la recomendaría hasta el segundo libro, ya que lo que sucede en el tercero con esta pareja es algo que ocurre mucho después de este. 

La trama quizá ha sido la que más me ha flojeado de la trilogía hasta ahora. No porque haya sido mala, ya que en verdad toda la situación con Magnus me tenía picadísima, pero creo que ha sido porque me esperaba más de ese conflicto. Siento que a pesar del bombo que le ha dado la autora, todo se resuelve con demasiada facilidad, en general me esperaba una escena más impactante o que me dejase sin palabras con todas las posibilidades que tenía por delante. El romance ha sido perfecto, pero es que siendo Magnus y Alec es comprensible. Ojalá la autora hiciera miles de libros de ellos y también con la familia que han creado ambos, porque me los leería aunque solo describiesen el día a día de todos ellos.

Los personajes me encantan, pero es que son Magnus y Alec y es imposible no amarlos, no hay otra opción posible. Cada vez que salen en escena solo es para mejorar el libro y hacer de las escenas las más increíbles de todo el universo. Alec me maravilla, no sé cómo lo hace pero a pesar de que por fuera se muestre tan estoico y sin transmitir una sola emoción, lo cierto es que tiene tantas emociones dentro que es imposible no quererle con todo tu corazón. Magnus es mi niño, lo adoro desde que salió en la saga principal y no ha dejado de maravillarme con su personalidad y su manera de manejar las situaciones, porque de verdad que no paro de reírme a carcajadas con él.

La pluma de la autora me encanta y con este libro no deja de demostrarme su capacidad de enamorarte con cada uno de sus personajes y sus mundos internos. No sé cómo lo hace para que luego de tantísimos libros publicados de esta saga a mí me sigan enamorando tantos personajes que hay en dicho universo. Sí, hay libros mejores que otros, ya que para mí la saga mejora mucho una vez que te lees la trilogía Renacimiento, la cual me ha dejado con el corazón encogido y las emociones a flor de piel, además que la autora crece mucho a nivel narrativo.

Ahora os hablaré un poco de los personajes principales.

Por un lado tenemos a Alec, uno de nuestros protagonistas masculinos. Él es un chico que siempre ha llevado su vida con total rectitud y sin llamar la atención más de lo necesario tomando en cuenta que es un cazador de sombras. Pero ahora, con su nueva vida, es imposible no estar a la vista de todos. Y es que Alec ha entregado su corazón a un subterráneo y, para más inri, tiene un niño brujo con él llamado Max. Eso ha hecho que su relación y su propia vida deje de estar en paz, pero lejos de molestarle como podría haberle ocurrido años atrás, le hace feliz. Le alegra llegar a casa y encontrarse al amor de su vida jugando con su hijo o a este último buscando un abrazo de su padre entre cantarinas risas. Y eso es todo lo que ha querido siempre. Pero entonces rompen esa paz que ha alcanzado y Alec vuelve a encontrarse en el punto de salida. Shinyun y el supuesto difunto Ragnor, han interrumpido en su casa y les han robado el Libro de lo blanco, hiriendo a Magnus en el camino. Extrañamente, este último acontecimiento no ha provocado que él esté al borde de la muerte ni desangrándose, de hecho Alec se sorprende al descubrir que la herida de su amado brilla sin motivo aparente. Para descubrir lo que pasa y recuperar el libro, ambos tendrán que viajar con su típico equipo con el que han librado miles de batallas: Clary, Jace, Simon y Elizabeth. Y aunque siempre han vencido, Alec tiene un presentimiento en su corazón que lo mantiene alerta. Porque, ¿qué tan peligroso es lo que le han hecho a Magnus y cuánto tiempo les queda antes de que ocurra lo que sea que pase en él?

Alec es un personaje que cada vez me ha estado enamorando más y eso que al principio no me decía nada como tal, algo que ya he dicho en varias reseñas anteriores de esta saga. Pero es que ha tenido un crecimiento constante, no solo a nivel emocional, sino también en su trayectoria de vida. He visto como pasaba de ser alguien que buscaba no llamar la atención y que no expresaba nada, a arriesgarse a tantas cosas peligrosas e incluso formar una familia que lo llena de tantos sentimientos que es adorable. Alec es más tierno de lo que aparenta cuando lo conoces al principio de la saga, te demuestra que engaña mucho con su apariencia inicial y que dentro de él se esconde una de las almas más buenas y dulces del mundo entero. Además cada vez que lo veía con Max o con Magnus, la preocupación que siente por ellos o el inmenso amor que le recorre el pecho cuando los tiene cerca es demasiado enternecedor. Alec no sabe ser egoísta, de hecho entrega tanto a los demás y se preocupa tanto por cuidar a los suyos que a veces hasta se olvida de sí mismo. A día de hoy creo sinceramente que todos merecemos en la vida a una persona que no cuide con la misma tenacidad con la que Alec lo hace al cuidar al amor de su vida, a su hijo y a su familia.

Por otro lado tenemos a Magnus, el otro de nuestros protagonistas masculinos. Él es un chico que al fin, tras tantos milenios viviendo, ha encontrado un lugar al que llamar hogar. No sabe cómo ha sucedido ni tampoco qué ha hecho para merecerlo, pero ha formado una familia al lado del chico al que ama, Alec, y ha adoptado a un pequeño brujo que fue abandonado a su suerte y al que han llamado Max. Magnus no sabe cómo ser un buen padre, pero lo intenta de la mejor forma que sabe, tomando en cuenta que nunca ha tenido una figura paterna a la que seguir cuando era niño. Sin embargo, su paz se ve amenazada cuando Shinyun y Ragnor aparecen en su casa exigiendo el Libro de lo blanco, el cual tiene custodiado en casa para protegerlo de las malas manos. Pero aunque intentan evitarlo, logran llevárselo no sin antes herirlo a él en el pecho con una arma que ni siquiera lo hace sangrar. Magnus no entiende qué le han hecho, pero su herida brilla y su poder parece crecer por motivos desconocidos. Aunque sabe que puede ser peligroso, no dudará en recurrir a Alec y a los demás, Clary, Jace, Simon y Elizabeth, para viajar en busca de sus agresores y recuperar el libro. Y de ser posible, descubrir qué le está pasando y ponerle fin antes de que lo que sea que le ocurra a su cuerpo empeore y no tenga solución.

Magnus es un personaje que me enamora más a cada entrega nueva que leo de él. Yo no sé cómo se las ingenió la autora pero es que creó a uno de los protagonistas más divertidos, ocurrentes y originales del mundo entero sin ni siquiera sudar. No solo tiene una trayectoria que se va desvelando un poquito más a cada libro, sino que además tiene un corazón que te derrite el alma por completo. Yo creo que no existe un ser vivo más bueno que Magnus, aunque él se empeñe en decir que no lo es. Pero es que es más humilde de lo que parece tomando en cuenta que siempre busca llamar la atención o se viste de forma extravagante y orgullosa. Pero si lo miramos en retrospectiva, Magnus esconde a un ser más vulnerable de lo que parece, sobre todo cuando se trata de abrir sus propias emociones. No solo está aterrado de equivocarse en muchas cosas, sino también de dañar a quienes ama por culpa de su naturaleza. Yo adoro a este personaje y ojalá tenerlo en cada libro que queda antes del final, porque por mi parte nunca me cansaría de leerlo si gracias a ello puedo tener un pedacito más de su presencia tan encantadora y divertida. Así que sí, buscad siempre a un Magnus que os ame con la misma pasión como lo hace él por Alec y por su pequeño hijo.

En resumen, "El libro perdido" es el segundo libro de una trilogía que nunca esperé que me fuera a resultar tan interesante y divertida, aunque la parte romántica sabía que me iba a fascinar en todo momento. Después de todo es una trilogía que se aleja de la trama principal del universo de Cazadores de Sombras y nos muestra un atisbo más cercano a Alec y Magnus, una de las parejas más queridas de la saga. Y aunque las historias son mucho más sencillas y no contiene tanta complejidas, lo cierto es que son más entretenidas de lo que me esperaba. La trama es sencilla, en general creo que esta se me ha hecho más floja que la del primer libro de la trilogía. No sé si es porque en la primera parte había más momentos de ambos o que la situación era más misteriosa por lo que pasaba o que en este libro se me formaron unas expectativas que no se consiguieron cumplir. Lo cierto es que debido a la complejidad del conflicto que existía en el libro, yo esperaba que el desenlace fuera más difícil de conseguir, pero es que todo se ha resuelto demasiado rápido y sin más. El romance ha sido precioso, pero es que siendo Magnus y Alec era lo más esperable. Me han tenido en una nube y lo único que puedo pedirle a la autora es que nunca deje de escribir libros de romance de ellos porque yo me los bebo todos. Los personajes tampoco se han quedado atrás, pero es que siendo mi pareja protegida es lo mínimo que te esperas encontrar. No solo siguen creciendo a nivel emocional y como equipo, sino que en este libro tenemos la suerte de ver un poquito más de ambos siendo padres con Max, y yo os juro que me muero con estos tres y lo adorables que son. Alec ha crecido muchísimo emocionalmente hablando, no solo se abre más a Magnus, sino que encima la forma en que se va desarrollando sus sentimientos me ha parecido de lo más enternecedor. Por no hablar de que su forma de preocuparse por Magnus y protegerlo es sencillamente increíble. Magnus no se queda atrás, pero es que yo lo amo desde que salió por primera vez en la saga principal. Siempre tan ocurrente, divertido y original, pero es que aquí, en esta trilogía, nos van dejando más destellos de su parte más emocional con el transfondo que esconde y yo no puedo estar más encantada de poder seguir conociéndole con estos libros. La pluma de la autora no deja de mejorar a cada libro y es que si ya pensaba que en la trilogía Renacimiento pega un subidón bastante notable, aquí se vuelve a sentir las emociones y la forma de describirlo todo con una profundidad que te deja sin aliento. Además hay que hablar del hecho de que aunque es una trilogía que se aleja de los conflictos principales del universo de Cazadores de Sombras, la autora ha conseguido sumergirte de lleno en una narrativa electrizante, sentida y llena de tantos giros que te mantiene en vilo constante.

¡Y eso es todo mis pequeñas estrellas! Contadme, ¿habéis leído ya esta novela? Si es así, decidme qué os ha parecido a vosotros en los comentarios.

¡Nos vemos en la próxima reseña!












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